Existen distintas modalidades de contrato dependiendo
de las necesidades y circunstancias del puesto de trabajo para el que se
realiza. La principal división de los contratos es teniendo en cuenta su
duración ya que pueden ser indefinidos o temporales.
También existen contratos para atender a situaciones
más específicas como la contratación de estudiantes durante su periodo de
formación o de personas que pueden realizar su trabajo desde casa.
Contrato indefinido
Es
aquel en el que no figura una restricción temporal del contrato, por lo que en
principio el empleado continuará trabajando indefinidamente. Se le conoce
también con el nombre de contrato fijo.
En
este tipo indemnizado cuando la empresa
decida prescindir de sus servicios sin causa justificada.
Contrato temporal
Entre
los contratos de duración determinada el más común es el de obra y servicio.
Se contrata a alguien para que preste un servicio determinado por un periodo de
tiempo limitado.
La
duración generalmente es hasta la finalización del trabajo por el que se le
contrató. También se dan por otros motivos como cubrir una baja de otro
trabajador.
Contrato a tiempo parcial
Es
aquel tipo de contrato que se realiza cuando la jornada laboral de la persona
contratada es inferior a la de otro trabajador con un contrato a tiempo
completo en el mismo puesto y dentro de las circunstancias legales.
Dentro
de estos contratos existe la posibilidad de que sean indefinidos o temporales.
El sueldo mínimo fijado para estos trabajadores va en proporción al número de
horas que trabajen.
Contratos indefinidos bonificados
Son
aquellos contratos indefinidos en que la Administración Pública abona parte o
toda la cuota de la Seguridad Social, que la empresa debería pagar por cada uno
de sus empleados.
Estos beneficios se obtienen
cuando se contratan mujeres, jóvenes menores de 30 años, personas mayores de 45
o discapacitados. Es necesario, en cualquier caso, que estas personas
estuviesen inscritas previamente en la Oficinas de Empleo.
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