Cuando
se suscribe una hipoteca las entidades financieras ofrecen diferentes tipos
de amortización. Los principales tipos existentes son los que se explican a
continuación.
Amortización constante
En este tipo de
amortización la parte que se amortiza se mantiene fija durante todo el
plazo de la hipoteca. Por otro lado, la parte correspondiente a los
intereses disminuye.
Se da en hipotecas de
cuota decreciente, es decir, en aquellas en las que la cuota se reduce conforme
avanza el plazo. También recibe el nombre de Sistema Francés.
Amortización creciente
La parte que se
amortiza va aumentando, mientras que la parte correspondiente a los
intereses disminuye conforme va avanzando la vida de la hipoteca.
La cuota de
amortización se mantiene constante, es decir, no varía durante todo el plazo.
Se trata del sistema de amortización más habitual.
La amortización
creciente, en hipotecas de tipo de interés variable, con cuota constante es la combinación
más utilizada. En este caso la cuota se mantiene constante siempre que los
índices de referencia no varían.
Amortización decreciente
Se trata de un tipo
de amortización en la que la parte que se amortiza va disminuyendo y la
parte de intereses aumentando conforme avanza el plazo de la hipoteca.
En este caso, la cuota
de amortización se va reduciendo según avanza la vida de la hipoteca. Se
trata de un sistema poco habitual.
|