Identificaciones policiales
La
primera aplicación de este tipo se realizó en el Reino Unido en 1985 y desde
entonces es un medio básico que tiene la policía para identificar a los autores
de los crímenes. Consiste en realizar un análisis de ADN a partir de
muestras de pelo, sangre u otros restos.
La
resolución de los delitos de agresión sexual ha sido una de las más
favorecidas con esta técnica. La identificación de los individuos se logra a
través del análisis del ADN de los restos de esperma presentes en la víctima.
Una
de las técnicas utilizadas recibe el nombre de huella de ADN o DNA
fingerprint. Se utilizan una clase de enzimas para romper las muestras de
ADN en fragmentos que serán sometidos a descargas eléctricas.
Este
proceso les hará ordenarse de una determinada manera. Después con una película
de rayos X se obtiene la huella característica de cada tipo de
ADN.
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