Alojamientos
Suelen guardar concordancia con la arquitectura típica de
la zona y en general cuidan mucho su decoración. En Cataluña gran parte de las
antiguas masías han sido convertidas en hoteles que albergan a los
turistas de la zona.
En Asturias predominan las tradicionales casonas.
En Galicia los pazos son las construcciones más típicas y muchos de
ellos están transformados en casas y hoteles rurales. En la zona sur de la
Península gran número de cortijos se han convertido en lujosos
hospedajes para el turista rural.
Cada Comunidad Autónoma tiene su propia legislación sobre
alojamientos de turismo rural. Aun así, se puede hacer una clasificación
generalizada:
·
Casas rurales: son viviendas que ofrecen dos opciones de alquiler:
en el íntegro el turista dispone de la totalidad de la casa y en el compartido
dispone de un dormitorio. Las zonas comunes son de uso compartido.
·
Hoteles rurales: funcionan con el mismo sistema que las casas
rurales de alquiler compartido. La diferencia radica en que ofrecen servicio de
limpieza, restaurante y demás comodidades propias de un hotel. Generalmente,
las habitaciones tienen baño propio.
·
Apartamentos rurales: el turista alquila un apartamento integrado dentro
de un bloque o conjunto de apartamentos rurales. Suelen constar de salón, uno o
varios dormitorios, cuarto de baño y cocina.
· Albergues y refugios: el turista alquila generalmente una cama dentro de
una habitación compartida. Suelen ser lugares sencillos con dependencias
compartidas. Las estancias en albergues y refugios son habitualmente cortas.
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